Cuaderno SEPLA. Capítulo Paraguay

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PRESENTACIÓN

LAS CRISIS ENTREVERADAS III
Lila Molinier

La SEPLA publica los aportes acerca de la coyuntura en Paraguay en dos cuadernos. En este primero, docentes e investigadores economistas, médicos y trabajadores sociales, abordan la situación económica y social, caracterizada por el agravamiento de la crisis económica y climática desde 2019, y la emergencia sanitaria producida por la epidemia del dengue, primero, y del coronavirus después.

El Paraguay tiene la economía más pequeña y abierta de la región del Mercosur, y una extensión territorial de 406.742 km2 de superficie y más de 7.250.000 habitantes (2020), cifras que duplican el territorio y la población del Uruguay. También tiene el perfil social más bajo de esta región por sus indicadores de pobreza medida en ingreso y de necesidades básicas insatisfechas. Además, por el gasto público per cápita más bajo en educación básica y superior, en salud pública y protección social, y la inversión social en su conjunto.

Sin embargo, tanto los informes oficiales nacionales, como los de los organismos regionales y los financieros internacionales, insisten en destacar la estabilidad y la solidez macroeconómica con base en algunos indicadores económicos y las expectativas de crecimiento, vinculada con la recuperación de la demanda y de los precios internacionales para su oferta exterior de rubros agropecuarios, para los granos oleaginosos, principalmente soja; los cereales, y la carne enfriada. Esta creciente oferta exterior es causa de la expansión de la frontera agropecuaria y la concentración de la tenencia de la tierra en pocos y grandes propietarios, a costa de la expulsión de las familias campesinas
e indígenas, el desorden y el conflicto en torno a la tenencia de las tierras rurales y urbanas, y la creciente destrucción de los ecosistemas naturales.

Además, otro gran puntal considerado para la salida de la crisis y la recuperación económica es la inversión pública en infraestructura, con base en el aumento de la deuda pública, única estrategia de financiamiento del gobierno, ante la negativa de aumentar la bajísima presión tributaria, de 10%, en la que se piensa sostener el modelo de crecimiento. De hecho, desde el 2014 a septiembre 2020 la deuda externa pública ha crecido 3,5 veces, al mismo tiempo en que el ajuste fiscal fue reduciendo la inversión social, para generar el pago de los crecientes intereses de los bonos externos emitidos.

La crisis social emergente, fue contenida por los subsidios y compensaciones a las personas trabajadoras informales y formales hasta este fin de año, lo cual no encubre la acumulación de pérdidas de las familias, incluyendo la pérdida de vidas humanas por la pandemia. La pregunta
que está planteada es cómo financiará el gobierno de Mario Abdo Benítez los nuevos requerimientos de financiamiento si la pandemia del Covid 19 continúa en 2021,  y sus efectos en el empleo, subempleo y desempleo.

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