Sobre Presupuesto General de Gastos 2012

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seppy2Asunción, 26 de noviembre 2011

El Presupuesto General de Gastos de la Nación es el principal instrumento del Estado para definir sus prioridades en materia de políticas públicas, además de definir en qué sectores de la población se centrará el esfuerzo de las instituciones estatales. En el Paraguay, donde el 40 % de la población está en situación de pobreza y el 20 % vive en la pobreza extrema, no parece difícil saber hacia qué sectores deben destinarse la mayor parte de los recursos fiscales. En este sentido, nos resulta irracional y poco sensato el tratamiento que se está dando al Presupuesto en el Congreso Nacional, específicamente a lo aprobado por la Cámara de Diputados hace unos días. Los criterios utilizados por los diputados fueron netamente político-electorales, dado que los cambios aprobados no responden a las necesidades reales de la mayoría de la población.
Esta situación adquiere mayor gravedad porque nuestro país tiene una economía que genera enormes desigualdades económicas, pues se basa en la producción de materias primas para el mercado internacional, sin generación significativa de empleos y sin expandir los procesos de industrialización dentro del Paraguay. A esto se suma el régimen tributario vigente, que no permite redistribuir la riqueza generada, pues se basa en impuestos regresivos sobre el consumo, como el IVA y el ISC, y no en impuestos directos sobre el nivel de las ganancias, como son los impuestos a las rentas. Esta combinación entre la economía privada y intervención pública garantiza que los niveles de pobreza, desigualdad y extrema precariedad laboral se mantengan año tras año en niveles inaceptables para cualquier país que se pretenda democrático.
En relación a las modificaciones aprobadas por la Cámara de Diputados, manifestamos lo siguiente:
• Los aumentos de sueldos y viáticos para funcionarios públicos son necesarios para todos aquellos que ganan hasta 3 salarios mínimos. Pero los aumentos para los cargos de alto nivel, como el de los legisladores, no son justificables.
• Es necesario priorizar en el Presupuesto los gastos destinados a la población más pobre, por tanto potenciar el denominado Gasto Social. En este sentido es importante mantener el presupuesto previsto por el Poder Ejecutivo para el Ministerio de Salud, la Secretaría de Acción Social y el INDERT.
En relación a las fuentes de financiamiento del presupuesto público sostenemos que:
• Los fondos adicionales obtenidos en las negociaciones con el Brasil por la energía de Itaipú, previstos en 240 millones US$ anuales, deben destinarse al menos en un 50 % de gastos sociales y programas de inclusión económica, desde el Gobierno Central.
• Más preocupante que la situación de los gastos es la de los ingresos públicos, pues seguimos teniendo la menor presión tributaria de toda Sudamérica, por lo cual es y seguirá siendo insuficiente el esfuerzo por superar la pobreza y desarrollar las capacidades productivas del país. En este sentido, es necesario y urgente la implementación del Impuesto a la Renta Personal (IRP), la aprobación del Impuesto a la exportación de granos y carne, el aumento de las tasas de los impuestos a la renta de las empresas (IRACIS e IMAGRO), así como la revisión del Impuesto Inmobiliario, que hoy estimula la concentración de la tierra en el campo, con sus consecuente secuela de expulsión campesina e indígena, migración interna e internacional, exclusión y marginalización social, económica y política, y sus efectos subsecuentes sobre la seguridad ciudadana.
• Es necesario abrir una discusión pública sobre el uso de las reservas internacionales que están a cargo del Banco Central, que se encuentra cerca de los 6.000 millones US$, monto desproporcionado e innecesario como reserva, pudiendo una parte del mismo ser destinado para la inclusión social y económica de la población empobrecida.
El problema en el Paraguay no es el déficit fiscal. Hemos tenido 7 años ininterrumpidos de superávit fiscal, del 2004 al 2010, además de alto crecimiento económico, y no hemos podido reducir la pobreza, la desigualdad y la falta de empleo. En el caso del sector público, el problema principal son los escasos recursos con los que cuenta el Estado, a partir de un débil sistema tributario, que privilegia a los sectores de la población de mayores ingresos. Instamos a los legisladores a una conducta responsable y racional, en el tratamiento del presupuesto y de los instrumentos tributarios, y a la ciudadanía al seguimiento comprometido y a la vigilancia proactiva de las decisiones que se vayan tomando.
Presidente: Luis Rojas;
Vicepresidente: Aníbal Amado;
Cel. (Rojas) 0991 716 123

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